LEPTOSPIROSIS
Dpto.de
Bacteriología y Virología
Alicia del Monte
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I-EPIDEMIOLOGÍA
Considerada como una de las
enfermedades emergentes de la actualidad, la
leptospirosis es una zoonosis de distribución mundial
que afecta a muchas especies de mamíferos salvajes y
domésticos. En los roedores se produce una infección
crónica asintomática que determina la eliminación de
leptospiras en la orina, constituyendo de esta forma el reservorio
de la enfermedad. Afecta también al ganado bovino,
ovino, equino, suino y a perros, que también pueden
eliminarlas en orina durante meses.
En Uruguay es especialmente importante el diagnóstico
precoz en vacunos, ya que provoca abortos espontáneos,
muerte perinatal y agalactia con los consabidos
perjuicios económicos para los productores.
Cuando el hombre toma contacto con terrenos o aguas
contaminadas con orina infectada, ya sea a través de
mucosas, conjuntiva o piel erosionada, las leptospiras
pasan al torrente sanguíneo produciéndose así la
enfermedad. Ésta constituye la vía de transmisión más
frecuente en los seres humanos, siendo posible también
el contacto directo con fluidos o tejidos animales, y muy
rara la infección a través de la ingesta de alimentos
contaminados.
La transmisión interhumana es excepcional por lo que se
dice que el hombre es el huésped final de la
enfermedad.
La leptospirosis se da en determinadas áreas
geográficas, siendo de mayor incidencia en países
cálidos o templados durante las estaciones lluviosas.
Suele adquirirse a través exposición laboral
(peones rurales, tamberos, veterinarios, trabajadores de
barométricas, silos o arrozales) pero puede producirse
por exposición ocasional en lagos o ríos, ya sea
durante baños recreativos o deportes acuáticos.
Recientemente en nuestro país se han visto casos
positivos en pobladores cercanos a corrientes de agua
que, dadas las circunstancias climatológicas adversas,
han sufrido la inundación de sus viviendas con aguas
servidas.
En todo el mundo la incidencia de la enfermedad es mayor
en hombres que en mujeres coincidentemente con los datos
de nuestra propia casuística. En un total de 382 sueros
procesados entre enero 2001 y mayo 2002, se hallaron 104
casos positivos confirmados, de los cuales solo 5
pertenecían a mujeres.
Asimismo esta enfermedad afecta principalmente a un grupo
etáreo joven, comprendido entre los 20 y los 40 años.
Ocurre 75% de las veces en habitantes del Interior,
habitualmente trabajadores rurales. Cuando ocurre en
Montevideo, se da en trabajadores de la construcción,
sanitarios, feriantes, hurgadores u otros operarios con
posible exposición laboral.


II- MICROBIOLOGÍA
2.1- TAXONOMÍA
Las espiroquetas pertenecen al
orden Spirochaetales que incluye dos familias: Spirochaetaceae
y Leptospiraceae.
De los géneros que componen la familia Spirochaetaceae
solo dos causan enfermedad en humanos y son Treponema y
Borrelia.
La familia Leptospiraceae por el contrario, posee
un único género, Leptospira, el cual incluye
tradicionalmente dos especies: Leptospira interrogans
y Leptospira biflexa.
L. interrogans, con más de 218 serovares , incluye
microorganismos patógenos tanto para animales
domésticos y salvajes como para el hombre.
L .biflexa, con al menos 60 serovares reconocidos,
comprende microorganismos saprófitos de vida libre
que habitan ambientes húmedos y no producen
enfermedades.
2.2- CARACTERIZACIÓN DE
ESPECIES
Las características diferenciales
de las dos especies del género Leptospira además
de su capacidad para infectar ciertos mamíferos incluyen
inhibición del crecimiento con ciertas sustancias o
diferencias en la temperatura de crecimiento y pruebas
moleculares generales como la hibridización DNA-DNA en
las que se ha encontrado distinción genética entre
ambas especies.
Sin embargo, la taxonomía de las leptospiras continúa
siendo provisional, en tanto los continuos avances en la
microbiología básica de estos microorganismos permiten
la caracterización más exacta y la definición de
nuevas especies. Sobre la base de sus características
genéticas, se reconocen actualmente no menos de 17
especies de Leptospira.
La unidad fenotípica de clasificación más útil
sigue siendo la serovariedad o serovar, que se
define sobre la base de la especificidad de los
antígenos O superficiales (LPS de membrana externa). Los
serogrupos incluyen conjuntos de serovares emparentados
por reactividad antigénica cruzada.
2.3- MORFOLOGÍA
Las leptospiras comparten las
características generales de los miembros del orden Spirochaetales.
Son microorganismos móviles, delgados, flexibles y
enrollados en forma helicoidal. Son Gram negativos.
Su nombre deriva de la palabra lepto que significa
"espiral delgada o fina".
Miden de 6 a 20 um de longitud y 0,1 um de diámetro.
En los medios líquidos uno o ambos extremos tienen forma
de gancho.
Ultraestructura: Las leptospiras poseen un
cilindro protoplasmático helicoidal y dos filamentos
axiales independientes: flagelos periplásmicos que se
insertan de forma subterminal en extremos opuestos del
cilindro protoplasmático.
La pared es similar a la de otros Gram negativos, con una
fina capa de peptidoglican y una membrana externa con
lipopolisacáricos de poca actividad endotóxica
relativa.
2.4 FISIOLOGÍA
Las leptospiras son microorganismos
aerobios obligados, oxidasa positivos y catalasa
positivos.
Para su cultivo necesitan medios con pH 7,2 a 7,4
enriquecidos con suero de conejo o albúmina bovina, como
el Stuart, EMJH o Korthoff.
Los ácidos grasos insaturados de cadena larga
constituyen su principal fuente de carbono y energía,
pudiendo también utilizar sales de amonio como fuente de
nitrógeno.
Durante la fisión binaria la formación del tabique
ocurre en la región media del microorganismo, lo que
hace que esta división se haga en sentido transversal.
La supervivencia de las leptospiras fuera del huésped es
favorecida por temperaturas de 22ºC o más, humedad
adecuada y un medio ambiente neutro o levemente alcalino.
Son muy lábiles a altas temperaturas, a la desecación,
los medios ácidos y los detergentes.
III- PATOGENIA
La severidad del cuadro clínico
depende del número de microorganismos infectantes,
las condiciones inmunológicas previas del huésped y la
virulencia de la cepa causante de la infección.
Los mecanismos por los cuales las leptospiras causan
enfermedad aún no se comprenden en su totalidad. Se
estudia el papel de ciertas toxinas, como la hemolisina
del serovar pomona que causaría enfermead hemorrágica
en el ganado vacuno. Se ha visto que el LPS estimularía
la adhesión de los neutrófilos a las células
endoteliales y plaquetas, causando así agregación y
consecuentemente trombocitopenia. Por otra parte se
postula que la hialuronidasa y la particular motilidad de
las espiroquetas serían mecanismos utilizados para
atravesar la barrera hematoencefálica y así invadir
sitios normalmente estériles.
La vasculitis, el daño endotelial y el infiltrado de
neutrófilos y monocitos caracterizan la afectación de
varios parénquimas.
A nivel renal el hallazgo histológico más frecuente es
la nefritis intersticial caracterizada por un
infiltrado inflamatorio. Se produce el engrosamiento de
la membrana basal de los túbulos proximales y además se
observan pequeños cambios en los glomérulos, lo que
sugeriría el sustrato anatómico de la proteinuria. El
shock hipovolémico resultado de la lesión endotelial
podría contribuir a la falla renal. En estudios
experimentales en ratones se han identificado leptospiras
en áreas adyacentes a las células del epitelio tubular
hacia el 10° día de la infección.
La ictericia se debe a disfunción hepatocelular primaria
sin grandes alteraciones anatomopatológicas,
encontrándose en algunas oportunidades signos de
colestasis intrahepática.
A nivel del músculo esquelético pueden presentarse
focos aislados de necrosis e infiltrado de las fibras
musculares con formación de vacuolas citoplasmáticas,
hecho que explicaría las intensas mialgias.
Pequeñas hemorragias petequiales, vasculitis, daño
capilar y hemólisis (esta última causada sólo por
algunos serovares) estarían involucrados en el
desarrollo de la miocarditis y la arteritis coronaria que
pueden presentarse. Del mismo modo se verían afectados
los espacios alveolares provocando la congestión
pulmonar y la posterior insuficiencia respiratoria en
algunos casos.
Las leptospiras pueden permanecer por meses en el humor
acuoso causando ocasionalmente uveítis crónica.
IV - CLÍNICA
Se sabe que un mismo serovar puede
ser el causante de diversos síndromes clínicos
conocidos como fiebre del cieno, enfermedad de los
porquerizos, síndrome de Fort Bragg o fiebre pretibial,
enfermedad de Weil, fiebre canícola y fiebre otoñal.
Por esta razón se aplica el término Leptospirosis
a todas las manifestaciones clínicas producidas por este
microorganismo independientemente de su serotipo.
La leptospirosis tiene un curso bifásico. Al inicio,
luego de un período de incubación de 7 a 10 días,
comienza la fase leptospirémica que puede durar
hasta una semana, en la que se producen síntomas
similares a la gripe. Durante este período las
leptospiras pueden ser aisladas de la sangre, de tejidos
y a veces del LCR.
Luego comienza la segunda fase o fase inmune que
puede prolongarse por más de 30 días, en la que las
leptospiras desaparecen de la sangre y el LCR pero aún
pueden ser aisladas en los riñones y la orina. La
respuesta inmune en las leptospirosis podría contribuir
al daño renal, ocular (uveítis), hepático y del SNC.
Se estima que el 15% de los infectados padece una
leptospirosis subclínica sólo evidenciable por
seroconversión
Entre las personas que desarrollan manifestaciones
clínicas, el 90 % tiene una forma leve o anictérica
y el 5-10% una forma grave, conocida como enfermedad
de Weil, descripta en 1886.
La leptospirosis sintomática pero anictérica se
caracteriza por comienzo brusco con fiebre, gran astenia,
mialgias, cefaleas y síntomas gastrointestinales
(anorexia, náuseas, vómitos, dolor abdominal).
El signo físico más característico es la hiperemia
conjuntival aunque puede no estar presente. Pueden
asociarse síntomas pulmonares como tos, hemoptisis,
dolor torácico y evidencias radiológicas de infitrado
difuso bilateral. En algunos casos puede evolucionar a
falla respiratoria aguda y sindrome de distress
respiratorio del adulto, pero estas complicaciones son
más frecuentes en la forma ictérica.
También se describen hepatomegalia y a veces
hepatoesplenomegalia, faringitis, adenopatías
generalizadas y exantema cutáneo.
Un síndrome clínico muy importante durante la fase
inmune es la irritación meníngea asociada a
pleocitosis, proteínas normales o elevadas y glucosa
normal en el LCR, cuadro conocido como "meningitis
aséptica", que afecta a 5-25% de los pacientes,
incluso dentro del grupo que no presenta ictericia.
De la paraclínica se destaca en el hemograma
leucocitosis levemente aumentada con neutrofilia, VES
elevada y alteraciones electrocardiográficas.
La evolución suele ser a la recuperación completa en la
mayoría de los casos.
La leptospirosis ictérica o
síndrome de Weil se caracteriza por falla hepatocítica
y renal, alteración de conciencia y elevada mortalidad
(5-10%).
La vasculitis sería la resposable de la afectación de
estos parénquimas, y también puede estar asociada a
hemorragias y colapso cardiovascular.
La ictericia se debe al aumento de la bilirrubina a
predominio de la directa, asociando coluria y prurito. La
fosfatasa alcalina, TGO y TGP presentan elevación moderada.
Un marcado aumento de la CPK asociado a discreto
aumento de las transaminasas puede ser útil para
diferenciar la leptospirosis de otras formas de hepatitis
aguda.
En la fase leptospirémica el examen de orina revela proteinuria,
hematuria y cilindros. La creatininemia y azoemia se
encuentran elevadas por lo que puede requerirse de
diálisis aguda.
La caída del flujo sanguíneo renal puede llevar a la
necrosis tubular aguda, hecho afortunadamente infrecuente
ya que en la mayoría de los casos la función renal se
restituye a la normalidad.
Hasta 50% de los pacientes presentan trombocitopenia ,
pero ésta no deriva de coagulación intravascular
diseminada.
La miocarditis puede traducirse en alteraciones del ECG,
trastornos del ritmo, insuficiencia cardíaca congestiva
e incluso shock cardiogénico y muerte.
Las manifestaciones toráxicas y pulmonares son
relativamente frecuentes.
En nuestra experiencia, de 104
pacientes con diagnóstico confirmado, todos presentaban
los síntomas generales de la enfermedad (fiebre,
astenia, mialgias, cefaleas), la mitad presentaban
manifestaciones hepáticas y renales, e igual proporción
mostraba el signo característico de hiperemia
conjuntival. Además, 40% manifestaba tos, expectoración
o dolor toráxico, y 10% tenía síntomas de afectación
meníngea o sindrome de distress respiratorio.
V- DIAGNÓSTICO DE
LABORATORIO
5.1- PROYECTO CSIC : "Leptospira
y leptospirosis en el Uruguay"
La Cátedra de Bacteriología y
Virología se encuentra abocada desde hace dos años a un
proyecto que incluye el desarrollo y puesta a punto de
técnicas diagnósticas para leptospirosis humana
(Microaglutinación, Inmunofluorescencia y hemocultivo )
y la difusión de los datos epidémiológicos obtenidos
durante ese lapso. Dicho proyecto financiado por la CSIC
contribuye a profundizar el conocimiento de una de las
zoonosis bacterianas de más amplia distibución
geográfica. Para ello hemos establecido ciertos
parámetros clínicos, paraclínicos y epidemiológicos
que identifican los casos sospechosos:
- Antecedentes
epidemiológicos:
Trabajador de tambo, rural o
arrozales. Tareas en bañados o humedales, cámaras
sépticas, alcantarillado, escombros o basura; mercado
agrícola, etc.
Presencia de roedores en la zona de vivienda o trabajo.
Baños recreativos en agua dulce estancada.
FIEBRE de comienzo agudo o FIEBRE
prolongada sin diagnóstico etiológico, más uno de los
siguientes datos:
Mialgias, astenia, cefaleas, náuseas.
Hepatopatía, dolor abdominal, vómitos; ictericia con
congestión conjuntival; petequias.
Dolor torácico, tos, expectoración, distress
respiratorio
Oliguria, hematuria u otras alteraciones en orina.
Meningitis a líquido claro.
Leucocitosis elevada con
neutrofilia. VES elevada (más de 35mm).
Bilirrubinemia elevada en especial directa.
Funcional y enzimograma hepáticos alterados.
Azoemia y creatininemia alteradas.
Proteinuria.
Compromiso renal tubular e insuficiencia renal aguda.
Toma y envío de muestras:
A- Para estudios serológicos:
Suero separado a partir de muestra
de sangre extraída de en tubo seco sin anticoagulante.
Para Microaglutinación e Inmunofluorescencia.
Segunda muestra igual a los 15 días,
para verificar seroconversión.
Los sueros deben enviarse rápidamente, refrigerados, al
Instituto de Higiene, Departamento de Bacteriología y
Virología, tercer piso, en el horario de 8 a 13 hs.
Acompañar las muestras con datos
identificatorios. Llenar y enviar ficha-protocolo de
datos clínicos, paraclínicos y epidemiológicos.
B- Para hemocultivo:
Realizar la toma precozmente,
en período febril, primeros 5 días de evolución yantes
de iniciar tratamiento antibiótico.
Sembrar al lado del enfermo,
como otros hemocultivos. El citrato de sodio
anticoagulante puede ser inhibitorio. En este caso se
siembran 4 tubos con medio de cultivo semisólido
Fletcher, que provee nuestro laboratorio.
Se inocula una gota de sangre en el
primero, dos en el segundo, tres gotas en cada uno de los
tubos restantes. Enviar rápidamente al laboratorio, sin
refrigerar, mientras tanto, conservar a 25-30ºC.
5.2- MÉTODOS DE LABORATORIO
* DETECCIÓN DIRECTA DE
LEPTOSPIRAS
Se pueden utilizar métodos de
impregnación argéntica o Giemsa, o la observación
directa de leptospiras de orina centrifugada en
microscopio de campo oscuro. Sin embargo, no se aconseja
su empleo como procedimiento rutinario ya que ciertos
artefactos de la tinción o filamentos de fibrina
podrían dar lugar a errores diagnósticos.
Los colorantes de anilina no deben ser utilizados ya que
las espiroquetas no se tiñen bien con ellos.
* AISLAMIENTO
Durante la fase aguda de la
enfermedad las leptospiras pueden ser aisladas de sangre
o líquido cefalorraquídeo y también pueden aparecer en
orina a partir de la segunda semana desde el inicio de la
enfermedad. Se deben extremar los cuidados en la toma y
transporte de la muestra ya que la mayoría de los
contaminantes de la misma producen sobrecrecimiento sobre
las leptospiras durante el cultivo. Los cultivos de
orina, si se realizan, deben inocularse lo más pronto
posible en medios de cultivo, ya que estos
microorganismos sobreviven unas pocas horas en la orina
con pH ácido.
Se utilizan medios semisólidos como el Fletcher, EMJH y
Tween 80-albúmina, debiendo ser inoculadas de 1 a 3
gotas en 5 ml de medio e incubadas a 28-30°C en la
oscuridad durante 5 a 6 semanas.
En los medios de crecimiento semisólidos el crecimiento
de leptospiras se aprecia por la formación de un anillo
de turbidez debajo de la superficie, de unos 0,5 a 1 cm
de espesor, que aparece en los 6-14 días posteriores a
la inoculación.
La adición de 5-fluoruracilo al medio evita la
contaminación bacteriana y permite mejores aislamientos.
* INOCULACIÓN EN ANIMALES
Sirve para lograr aislamientos de
cepas de materiales contaminados, o para producir
anticuerpos.
Se inoculan dos cobayos o hámsters vía intraperitoneal
previo estudio serológico negativo de los mismos. A los
5 días se siembra la sangre en medio EMJH o Fletcher y
se investiga la presencia de anticuerpos. El
procedimiento se repite semanalmente durante 1 mes donde
se sacrifica al animal y se cultivan los materiales de
necropsia (hígado, bazo, riñón).
* MÉTODOS SEROLÓGICOS
MAT
Creada por Martin y Petit, esta
técnica consiste en la microaglutinación con antígenos
vivos. Requiere enfrentar diluciones sucesivas del suero
del paciente, (comenzando con 1:50), a un pool o grupo de
serovares seleccionados de leptospiras, que luego de
incubados durante 60 minutos a 37ºC son observados en
microscopio de campo oscuro.
La respuesta de anticuerpos aparece entre el 6º y el
12º día de la enfermedad, y los máximos títulos
pueden alcanzarse entre la 3ª y 4ª semanas, siendo muy
variables entre cada paciente. El título de corte es el
de la dilución más alta que pueda aglutinar 50% de las
leptospiras con respecto al suero utilizado como control
negativo.
En nuestro laboratorio estamos utilizando 16 serovares
cultivados en medio líquido durante 7 a 10 días, siendo
los más frecuentemente reactivos, en ese orden bratislava,
pyrogenes, mini, icterohemorragiae, pomona y en menor
grado otras como hardjo, canicola, cynopteri,
grippotyphosa, Ballum, wolfi, y otras.
Si bien constituye la técnica
"gold standard", solo puede ser realizada en
centros de referencia, con infraestructura adecuada y
personal entrenado para la lectura e interpretación de
los resultados y mantenimiento del cepario.
Interpretación de resultados:
Se define que un caso es
positivo cuando existe una seroconversión con un
aumento de cuatro veces o más en los títulos de
anticuerpos para uno o varios serovares entre la fase
aguda y la de convalescencia, por lo que se recomienda
testear al menos dos muestras del suero del
paciente con un intervalo de unos 15 días entre
ambas.
- Un suero reactivo en dilución
1/50 o mayor se considera positivo.
- Un título de al menos 1:200
para un solo serovar luego del establecimiento de
los síntomas, o títulos de 1:100 para varios
serovares son sugestivos de leptospirosis
requiriéndose sucesivas muestras para su
confirmación.
- Títulos mayores de 1/200 para
uno o más serovares, o la seroconversión ya
mencionada constituyen diagnóstico
confirmatorio.
- Una reacción negativa en una
sola muestra no descarta una posible infección
a) La muestra de suero
puede haber sido tomada prematuramente, antes de
cumplirse al menos una semana de evolución desde
el inicio de la enfermedad.
b) Más raramente, el paciente puede estar
infectado por un serovar ausente en la batería
de antígenos utilizados y la respuesta inmune no
ser suficientemente intensa todavía como para
producir reacciones cruzadas detectables con
otros serovares.
- Las reacciones cruzadas son
sin embargo muy frecuentes, y los tests
serológicos no son apropiados para identificar
en forma precisa el serovar involucrado en una
infección. No creemos por ej que la frecuente
reactividad de los serovares pyrogenes y
bratislava en los sueros de nuestros pacientes
infectados se deba siempre a infecciones por los
mismos, sino a gran reactividad cruzada y
consecuente gran utilidad diagnóstica de estas
cepas.
- Los niveles de anticuerpos
descienden en 4 a 10 meses, pero títulos bajos a
uno o varios serovares pueden permanecer por
varios años luego de la infección aguda.
* INMUNOFLUORESCENCIA
Es otra de las técnicas
diagnósticas que se investigan en nuestro laboratorio
como método de screening que revela especialmente la
aparición de IgM y puede ser positivo más precozmente
que la MAT. Consiste en la fijación de los serovares
más frecuentes en láminas de Inmunofluorescencia. Una
vez fijado el antígeno con acetona, se coloca una
dilución 1:100 del suero del paciente en cada uno de los
hoyos y se incuban durante 30 minutos a 37 ºC. Luego de
varios lavados con PBS, se colocan 50 microlitros de una
dilución de anticuerpos de conejo anti-inmunoglobulina
humana conjugados con isotiocianato de fluoresceína en
cada hoyo y se incuban en cámara húmeda por 30 minutos
para ser nuevamente lavadas y secadas. Posteriormente se
montan los preparados con glicerol y se observan al
microscopio de fluorescencia. En los sueros positivos se
aprecian las espiroquetas color verde manzana.
* OTROS MÉTODOS SEROLÓGICOS
La aglutinación con antígenos
tratados con formalina o liofilizados difiere de la
realizada con antígenos vivos y es más sencilla,
representando una alternativa válida.
Debido a la complejidad de la MAT, recientemente se han
elaborado otros métodos de screening rápidos para
detección de anticuerpos de fase aguda, como el IgM
dot-ELISA dipstick. Son fáciles de realizar, con bajos
costos reales (aunque no comerciales), y con alta
sensibilidad y especificidad.
Entre otros métodos descriptos en la bibliografía se
encuentran la aglutinación macroscópica, la
hemoaglutinación indirecta (IHA) y la fijación de
complemento (CF)
* MÉTODOS MOLECULARES
Entre los métodos rápidos que se
han desarrollado en años recientes se utiliza la
detección de ADN de leptospira mediante PCR. El
análisis por esta técnica debe ser realizado entre los
10 y 14 días desde el inicio de los síntomas, ya que el
ADN bacteriano debe detectarse antes de que se produzca
la respuesta inmune.
Se ha logrado detectar ADN en suero, orina, humor acuoso
y LCR; sin embargo se debe ser cuidadoso al trabajar con
sueros ya que el contenido de los eritrocitos lisados
contiene inhibidores.
VI-TRATAMIENTO
Mientras algunos médicos no
recomiendan la terapia antibiótica, los estudios
realizados indican que el tratamiento con penicilina o
tetraciclina podría acortar la duración de la fiebre y
reducir la incidencia de complicaciones renales,
hepáticas, hemorrágicas y neurológicas.
En algunos casos, el manejo de un paciente con
leptospirosis ictérica requiere su ingreso en unidad de
cuidados intensivos, hemodiálisis de urgencia y
monitoreo electrocardiográfico.
Se ha utilizado la doxiciclina (200 mg. vía oral en
única dosis semanal) como tratamiento profiláctico en
poblaciones de riesgo.
Transcribimos a continuación las recomendaciones
incluidas en el texto de Mandel y col.: Enfermedades
Infecciosas:
| Recomendaciones
para quimioprofilaxis o tratamiento de las
Leptospirosis |
|
|
| Indicación |
Droga o Producto |
Dosificación |
|
| |
|
|
|
| Quimioprofilaxis |
Doxiciclina |
200mg/semana |
|
| |
|
|
|
| Tratamiento de Leptospirosis leve |
Doxiciclina |
100mg/2 v por día |
|
| |
Ampicilina |
500/750mg c/6 horas |
1 semana |
| |
Amoxicilina |
500 mg c/6horas |
|
| Leptospirosis moderada a severa |
Ampicilina |
0,5 a 1 gr I/V c/6 hs |
|
| |
Penicilina G |
1,5 MU I/V c/6 hs |
> 7 días |
VII-MEDIDAS DE
PREVENCIÓN
Las clasificaremos en 4
categorías:
- La promoción de un nivel
adecuado de alerta, sospecha precoz, diagnóstico
y tratamiento oportuno. Es lo que estamos
intentando
2) Control de animales y del
ambiente:
Dado que esta enfermedad constituye
una zoonosis, la conducta a seguir será la de eliminar
su principal reservorio constituído por los roedores.
En las otras especies animales
infectadas como el ganado bovino, ovino, suinos y
animales domésticos se puede recurrir a la vacunación
contra los serovares más frecuentes. Sin embargo, la
vacunación del ganado con vacuna inactivada no evita la
infección ni la potencial transmisión al hombre: su
principal efecto es prevenir los daños en la producción
animal.
Inundaciones, basurales y toda
condición ambiental de riesgo deben ser objeto de
atención y corrección.
- Educación de la población y
los trabajadores, y protección laboral.
Para el personal expuesto por
razones laborales como tamberos, peones rurales,
veterinarios, trabajadores de barométricas u otras
ocupaciones que involucren el contacto con aguas servidas
o estancadas y/o fluídos animales se recomienda:
a) Utilización de botas de
goma y guantes.
b) Higiene con hipoclorito de galpones,
caballerizas e instalaciones tamberas.
- Prácticas de trabajo que
eviten el contacto con las excretas de animales
- Quimioprofilaxis y vacunas
Ya hemos mencionado el recurso de
la quimioprofilaxis para grupos con exposición
Intensa y delimitada, por ej. en una zona inundada donde
se declaran casos.
La vacunación del personal en
riesgo contra los serovares que afectan la región es una
medida que puede eventualmente considerarse. Requiere
definir los serotipos que producen enfermedad en el lugar
(más allá de los datos serológicos) y disponer de
preparados inmunizantes apropiados. Se utiliza en Cuba
una vacuna inactivada preparada con los serovares
prevalentes.
VIII- REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS
1- Murray P., Kobayashi G.,
"Leptospira" en: Microbiología Clínica,
Hartcourt Brace págs.348-352, 1997.
2- Cardozo A.
"Leptospirosis" en Enfermedades
Infecciosas, Ediciones AEM, págs. 185-190, 1996.
3- Mandell, Douglas, Bennett;
Principles and Practice of Infectious Diseases, 4th
Churchill Livingstone, págs. 2137- 2140, 1995.
4- Zinsser- Microbiología, Ed.
Panamericana, 20° edición, págs.909-915, 1997.
5- Pereira Susana,
"Leptospirosis" en www.clinfec.org.uy.
Cátedra de Enfermedades Infecciosas, Universidad de
la República.
6- Weyant R S, Bragg S L,
Kaufmann A F. Leptospira and Leptonema.
En Murray P et al. Manual of Clinical Microbiology,
pp 739-745. 7th. Edition, ASM, 1999.
7- Aguirre Errasti,
"Leptospirosis" en: Farreras Rozman,
Medicina Interna 13ª ed., Mosby-Doyma SA, vol II
págs 2385-2388, 1998.
8- Levett P N. Leptospirosis.
Clinical Microbiology Reviews 14: 296-326, 2001.
9- Farr W R. Leptospirosis.
Clinical Infectious Diseases 21: 1-8, 1995.Torten M,
Shenberg E, van der Hoeden J. The use of
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leptospirosis. J. Infect. Dis. 166:537-543, 1966.
10 - Smits H L, Ananyina Y V,
Chereshsky A, Dancel L et al. International
multicenter evaluation of the clinical utility of a
dipstick assay for detection of Leptospira-specific
immunoglobulin M antibodies in human serum specimens.
J. Clin. Microbiol. 37: 2904-2909, 1999.
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